lunes, 22 de agosto de 2011

BENITO JUAREZ

BENITO JUAREZ
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INTRODUCCIÓN

Benito Juárez (1806-1872), político mexicano, presidente de la República (1858-1872). Considerado héroe nacional de México e indiscutible representante del reformismo liberal de su país, se vio obligado a combatir los intentos anticonstitucionales de las fuerzas conservadoras.
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DESTIERRO Y PRIMER CARGO GUBERNAMENTAL

Hijo de campesinos zapotecas, nació el 21 de marzo de 1806 en la localidad de San Pablo Guelatao (en la actualidad, Guelatao de Juárez, en el estado de Oaxaca y cercana a la capital del mismo nombre). A los 13 años de edad, cuando se trasladó con su familia a la ciudad de Oaxaca (hoy Oaxaca de Juárez), aún no hablaba español. Protegido por un sacerdote español y con Domingo González como maestro, aprendió a leer. Se matriculó en el seminario oaxaqueño de la Santa Cruz, donde concluyó el bachillerato en 1827. Al año siguiente ingresó en el Instituto de Ciencias y Artes, centro por el que se graduó como abogado en 1834. En 1833, dos años después de convertirse en regidor del Ayuntamiento de Oaxaca, fue elegido diputado. En 1847 pasó a ser gobernador del estado de Oaxaca y en 1848 resultó reelegido para un periodo de cuatro años. Cuando en 1853 el general Antonio López de Santa Anna retomó el poder, fue encarcelado, desterrado y finalmente deportado, primero a la ciudad cubana de La Habana y más tarde a la estadounidense de Nueva Orleans (Luisiana). En 1854 respaldó el Plan de Ayutla, que era el conjunto de reivindicaciones de contenido liberal y anticlerical (que dio contenido a la llamada Reforma mexicana), por medio del cual se exigía la creación de una asamblea constituyente en el marco de una constitución federal.
Regresó a México en 1855 para tomar parte en la revolución liberal que derrocó a Santa Anna. Poco después, entre octubre y diciembre de ese año, fue secretario (ministro) de Justicia en el breve gobierno presidido por el general Juan Álvarez. En noviembre de 1855, cuando ejercía dicho cargo, fue promulgada la ley de administración de justicia, también llamada Ley Juárez, por la que quedaban abolidos los fueros eclesiásticos. En enero de 1856 fue designado gobernador de Oaxaca, y entre noviembre y diciembre del año siguiente, una vez promulgada en marzo la Constitución federal de 1857, fue secretario de Gobernación del gobierno de Ignacio Comonfort.





PRIMERAS PRESIDENCIAS DE LA REPÚBLICA

Presidente de la Suprema Corte de Justicia desde diciembre de 1857, en calidad de tal asumió el 19 de enero del año siguiente en la ciudad de Guanajuato la presidencia provisional de la República para oponerse al pronunciamiento conservador del general Félix María Zuloaga. Iniciada en 1858 la llamada guerra de Reforma, en mayo de ese año se vio obligado a establecer la sede de su gobierno en Veracruz, donde prosiguió con la serie de reformas radicales que habían originado aquélla. Se trataba de las denominadas Leyes de Reforma, entre las cuales cabe destacar, como muestra de la política laicista de Juárez, la reducción del poder de la Iglesia católica mediante el embargo de propiedades eclesiásticas.
Sus seguidores derrotaron a las fuerzas conservadoras a finales de 1860, por lo que en enero de 1861 volvió a establecer su gobierno en la ciudad de México. En junio de ese año fue elegido presidente constitucional. Para poder afrontar el caos financiero provocado por la guerra, Juárez tuvo que suspender los pagos a los acreedores extranjeros. Francia, España y Gran Bretaña, como medida de protesta, desembarcaron tropas en Veracruz. Juárez alcanzó acuerdos con Gran Bretaña y España, y éstas retiraron sus tropas de México, pero los franceses se mantuvieron en el país y tomaron la ciudad de México. El archiduque de Austria, impuesto por el emperador francés Napoleón III a petición de los sectores monárquicos mexicanos, que organizaron un simulacro de plebiscito, fue coronado emperador de México en 1864 con el nombre de Maximiliano I. Juárez trasladó entonces su capital al norte del país y prosiguió la resistencia militar. Dos meses después de la caída del gobierno de Maximiliano I en mayo de 1867, fusilado por orden de Juárez, éste regresó a la ciudad de México y ese mismo año fue reelegido presidente, iniciándose así la restauración de la República.
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ÚLTIMOS MANDATOS PRESIDENCIALES

Asumió nuevamente la presidencia constitucional en diciembre de 1867, cuando el Estado vivía una grave crisis. Para agilizar la reconstrucción de la nación, redujo el Ejército y, en general, el conjunto del gasto público, excepto la partida destinada a la educación. Sin embargo, existían en el país numerosos sectores que se oponían a su gobierno. Entre ellos, el encabezado por el general Porfirio Díaz, el candidato político derrotado electoralmente por Juárez, que encabezó una rebelión en 1871, después de la nueva reelección de éste. Pasó los meses que le quedaban de vida tratando de reprimir la sublevación porfirista, pero falleció, sin lograrlo, el 18 de julio de 1872 en la ciudad de México.
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Guerra de Reforma
Guerra de Reforma, también llamada guerra de los Tres Años, conflicto que enfrentó, desde 1858 hasta 1861, a los liberales y los conservadores mexicanos en el marco de una verdadera guerra civil. Cuando el 17 de diciembre de 1857, el general Félix María Zuloaga se pronunció en contra de la recién promulgada Constitución (marzo de ese año), se anunciaba el comienzo de una confrontación entre los defensores de las reformas liberales y los detractores de éstas. Los conservadores nombraron a Zuloaga presidente de la República el 22 de enero del año siguiente, tres días después de que el liberal Benito Juárez asumiera así mismo la presidencia en Guanajuato, aclamado por sus seguidores. El conflicto bélico era inevitable. En tanto que Zuloaga derogaba la legislación anterior desde la ciudad de México, Juárez (cuyo gobierno se radicó, desde mayo, en Veracruz) pasaba a acentuar y proseguir con las denominadas Leyes de Reforma que venían dándose desde junio de 1856, cuyo núcleo fundamental fue el decretado entre julio de 1859 y diciembre de 1860, de marcado carácter anticlerical y laico.
En enero de 1859, los conservadores nombraron a un nuevo presidente, Miguel Miramón, quien no logró desalojar a Juárez de Veracruz. Éste obtuvo, en abril de ese año, el reconocimiento estadounidense de su gobierno liberal. A partir de junio de 1860, se produjo un cambio significativo en la guerra en beneficio de los intereses juaristas, que se beneficiaron de las disidencias internas, cada vez más agudas, en el campo conservador. En agosto de 1860, el general liberal Jesús González Ortega derrotó a las tropas de Miramón en Silao (Guanajuato), a quien volvió a vencer en diciembre de ese año, en Calpulalpan (Tlaxcala), logrando entrar en la ciudad de México el 1 de enero de 1861, diez días antes de que Juárez hiciera lo propio y conformara un nuevo gobierno. Aunque las luchas entre conservadores y liberales no llegaron a su fin con la victoria de Benito Juárez, la denominada guerra de Reforma terminó con la llegada al poder de éste, quien fue elegido presidente de la República en junio de 1861.
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La carta como documento histórico
En esta histórica carta, fechada el 28 de mayo de 1864 en Monterrey, Benito Juárez expone, con contundencia y gran amor a la patria, las motivaciones por las que rechaza la solución monárquica para México.
Carta a Maximiliano.
De Benito Juárez.
(DOCUMENTO HISTÓRICO)
Monterrey, Mayo 28 de 1864.
Respetable señor,
Me dirige usted, particularmente su carta de 22 del pasado, fechada á bordo de la fragata Novara, y mi calidad de hombre cortés y público me impone la obligación meditada de contestar, porque ya debe suponer que el delicado é importante cargo de Presidente de la República absorbe casi todo mi tiempo, sin dejarme descansar de noche.
Se trata de poner en peligro nuestra nacionalidad, y yo, que por mis principios y juramentos soy el llamado á sostener la integridad Nacional, la soberanía y la independencia, tengo que trabajar activamente, multiplicando mis esfuerzos para corresponder al depósito sagrado que la Nación en el ejercicio de sus facultades, me ha confiado; sin embargo, me propongo aunque ligeramente, contestar los puntos más importantes de su citada carta.
Me dice usted, que abandonando la sucesión de un trono de Europa, abandonando su familia, sus amigos, sus bienes y lo más caro para el hombre, su patria, se han venido usted y su esposa Doña Carlota, á tierras lejanas y desconocidas, solo para corresponder al llamamiento espontáneo que le hace un pueblo que cifra en usted la felicidad de su porvenir.
Admiro positivamente, por una parte, su generosidad y, por otra parte, ha sido verdaderamente grande mi sorpresa encontrar en su carta la frase llamamiento espontáneo, porque ya había visto antes, que cuando los traidores de mi patria, se presentaron en comisión por sí mismos en Miramar, ofrenciendo á usted la corona de México, con varias cartas de nueve ó diez poblaciones de la Nación, usted no vió en todo eso más que una farsa ridícula, indigna de ser considerada seriamente por un hombre honrado y decente.
Contestó usted á todo eso exigiendo una voluntad libremente manifestada por la Nación, y como resultado del sufragio universal: esto era exigir una imposibilidad; pero era una exigencia propia de un hombre honrado. ¿Cómo no he de admirarme viéndole aceptar las ofertas de los perjuros y aceptar su lenguaje, condecorar y poner á su servicio á hombres como Márquez y O’Horan y rodearse de toda esa parte dañada de la sociedad mexicana?
Yo he sufrido, francamente, una decepción: yo creía á usted una de esas organizaciones puras, que la ambición no alcanzaría á corromper.
Me invita usted á que vaya a México, ciudad á donde usted se dirige, á fin de que celebremos allí una conferencia en la que tendrán participación otros jefes mexicanos que están en armas, prometiéndonos á todos las fuerzas necesarias para que nos escolten en el tránsito: y empeñado como seguridad y garantía su fe pública, su palabra de honor.
Imposible me es, señor, atender á ese llamamiento; mis ocupaciones no me lo permiten, pero si en el ejercicio de mis funciones públicas yo debiera concurrir á tal invitación, no sería suficiente la fe pública, la palabra de honor de un agente de Napoleón, de un hombre que se apoya en esos afrancesados de la Nación Mexicana, y del hombre que representa hoy la causa de una de las partes que firmaron el Tratado de la Soledad.
Me dice usted que de la conferencia que tengamos, en el caso de que yo la acepte, no dude que resultará la paz, y con ella la felicidad del pueblo mexicano y que el Imperio contará en adelante, colocándome en un puesto distinguido, con el servicio de mis luces y el apoyo de mi patriotismo.
Es cierto, señor, que la historia contemporánea registra el nombre de grandes traidores que han violado sus juramentos y sus grandes promesas; que han faltado á su propio partido, y á sus antecedentes, y á todo lo que hay de sagrado para el hombre honrado; que en estas traiciones el traidor ha sido guiado por una ambición de mando y un vil deseo de satisfacer sus propias pasiones y aun sus mismos vicios; pero el encargado actualmente de la Presidencia de la República, salido de las masas del pueblo, sucumbirá (si en los juicios de la Providencia está determinado que sucumba) cumpliendo con su juramento, correspondiendo á las esperanzas de la Nación que preside, y satisfaciendo las inspiraciones de su conciencia.
Tengo la necesidad de concluir por falta de tiempo, y agregaré solo una observación. ¿Es dado al hombre, señor, atacar los derechos ajenos, apoderarse de sus bienes, atentar contra la vida de los que defienden su nacionalidad, hacer de sus virtudes un crimen y de sus vicios propios una virtud? Pero hay una cosa que está fuera del alcance de la perversidad, y es el fallo tremendo de la historia. Ella nos juzgará.
Soy de Ud. atento y seguro servidor,
BENITO JUÁREZ
Fuente: Nervo, Amado. Lecturas literarias. París: Librería de la Vda. de C. Bouret, 1918.
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Cronología: Benito Juárez
AÑO
ACONTECIMIENTO


1806
Nace el 21 de marzo, en la localidad oaxaqueña de San Pablo Guelatao, hijo de campesinos zapotecas.
1819
Pasa a residir en la ciudad de Oaxaca.
1831
Regidor del Ayuntamiento de Oaxaca, dos años más tarde es elegido diputado por el estado homónimo.
1834
Se gradúa de abogado en el Instituto de Ciencias y Artes.
1847
Gobernador del estado de Oaxaca, cargo en el que permanecerá cinco años.
1853
Desterrado por el dictador Antonio López de Santa Anna, es finalmente deportado a Estados Unidos.
1854
Respalda desde su destierro el Plan de Ayutla, que exigía una asamblea constituyente.
1855
Regresa a México y es designado brevemente secretario de Justicia.
1856
Vuelve a ejercer el gobierno de Oaxaca.
1857
Promulgada la Constitución federal, es nombrado secretario de Gobernación.
1858
En calidad de presidente de la Suprema Corte de Justicia, asume el cargo de presidente provisional de la República. Estalla la guerra de Reforma.
1859
Instalado su gobierno en Veracruz un año antes, dicta las más importantes Leyes de Reforma.
1861
Finalizada la guerra de Reforma, es elegido presidente constitucional.
1862
Tiene lugar la definitiva intervención francesa, iniciada un año antes.
1863
Traslada su gobierno al norte del país.
1864
Coronación de Maximiliano I como emperador mexicano.
1867
Fusilado Maximiliano I, regresa a la ciudad de México y es reelegido presidente.
1871
Porfirio Díaz inicia una rebelión tras la nueva reelección presidencial de Juárez.
1872
Fallece el 18 de julio, en la ciudad de México.

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